Homenaje a José Olías. Viernes 12 de Diciembre a las 20:00

20141212HomenajeJose

Rendiremos un sincero homenaje a nuestro profesor, artista, compañero, músico….

Las palabras son efímeras, pequeñas, casi invisibles. Compuestas de letras, símbolos sin sentido que a veces nos confunden, nos inundan , desviándose de lo importante. José, no era un hombre de palabras, evitaba su exceso y eso le hacía diferente, especial en un silencio que crecía con su presencia. Nos decía Pablo Neruda:

Yo que crecí dentro de un árbol

tendría mucho que decir,

pero aprendí tanto silencio

que tengo mucho que callar

y eso se conoce creciendo

sin otro goce que crecer,

sin más pasión que la substancia,

sin más acción que la inocencia,

y por dentro el tiempo dorado

hasta que la altura lo llama

para convertirlo en naranja.

 

Nuestro amigo creció dentro de un árbol, pero sus múltiples ramas y hojas tocaban todas las artes y daban mucho fruto.  Pintor de cuadros, hacedor de guitarras, profesor de música…pasiones que adornaban una presencia humilde, sencilla, casi tosca. Le acompañaba la musica, música por todas partes, música para iluminar acordes enredados, a veces incomprensibles.  No pudimos conocerlo mucho, porque se escondía, quizá buscando el momento adecuado para dejarse ver, para brillar y sentir el mundo en armonía. Sin embargo su sombra nos cobijo a todos, llena de una enorme generosidad, fundamental en proyectos de autogestión, entendía perfectamente la colaboración en un grupo sin imponer opiniones.

 

Apareció en la casa del barrio un día cualquiera en la vorágine anual, para ofrecer, para dar, para crear y generar ilusión, proyectos para enseñar a pequeños y grandes músicos, exposiciones de arte, incluso ofreció enormes pantallas músicales para actos de calle. Siempre dispuesto, marco diferencias, no dejó indiferentes y arraigo en nuestros corazones. su música, su guitarra española adornaron las veladas poéticas de esta casa. Su guitarra sonaba:

 

Delgada

línea pura

de corazón sonoro,

eres la claridad cortada al vuelo:

cantando sobrevives:

todo se irá menos tu forma.

 

No sé si el llanto ronco

que de ti se desploma,

tus toques de tambor, tu

enjambre de alas,

será de ti lo mío,

o si eres

en silencio

más decididamente arrobadora,

sistema de paloma

o de cadera,

molde que de su espuma

resucita

y aparece, turgente, reclinada

y resurrecta rosa.

 

Debajo de una higuera,

cerca del ronco y raudo Bío Bío,

guitarra,

saliste de tu nido como un ave

y a unas manos

morenas

entregaste

las citas enterradas,

los sollozos oscuros,

la cadena sin fin de los adioses.

De ti salía el canto,

el matrimonio

que el hombre

consumó con su guitarra,

los olvidados besos,

la inolvidable ingrata,

y así se transformó

la noche entera

en estrellada caja

de guitarra,

temblando el firmamento

con su copa sonora

y el río

sus infinitas cuerdas

afinaba

arrastrando hacia el mar

una marea pura

de aromas y lamentos.

 

Oh soledad sabrosa

con noche venidera,

soledad como el pan terrestre,

soledad con un río de guitarras!

El mundo se recoge

en una sola gota

de miel, en una estrella,

todo es azul entre las hojas,

toda la altura temblorosa

canta.

 

Y la mujer que toca

la tierra y la guitarra

lleva en su voz

el duelo

y la alegría

de la profunda hora.

El tiempo y la distancia

caen a la guitarra:

somos un sueño,

un canto

entrecortado:

el corazón campestre

se va por los caminos a caballo:

sueña y sueña la noche y su silencio,

canta y canta la tierra y su guitarra.

 

Compañero te echaremos de menos. Sólo queda recitar de nuevo unos versos al viento, a la libertad con que nos inundaste. Gracias, Jose.

 

El viento es un caballo:

óyelo cómo corre

por el mar, por el cielo.

 

Quiere llevarme: escucha

cómo recorre el mundo

para llevarme lejos.

 

Escóndeme en tus brazos

por esta noche sola,

mientras la lluvia rompe

contra el mar y la tierra

su boca innumerable.

 

Escucha como el viento

me llama galopando

para llevarme lejos.

Abrimos el día de hoy para acompañarnos de su presencia, de sus ramas y hojas que siguen creciendo dentro de esta casa. Música maestro.

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